Invirtiendo la Clase: Presentación personal


La educación y la pedagogía me han llamado la atención desde mi adolescencia. Me cautivo Carl Sagan en su serie Cosmos y la manera en que enseñaba y motivaba para investigar, y de cómo el conocimiento era parte fundamental para generar cambios favorables para la humanidad, para la vida en el planeta. El conocimiento, la ciencia y la filosofía, al igual que las artes, son un legado de la humanidad, son nuestra herencia de nuestros ancestros que se esforzaron por abrir posibilidades en la existencia humana, la experiencia de la humanidad que solicita estar presente continuamente a través de las generaciones, de ahí la relevancia de la enseñanza y sus diversas pedagogías.

Desde temprana edad empecé a curiosear en el campo de las artes, de manera autodidacta, y a los 17 años tuve la posibilidad de ser aceptado por quien fuera mi maestro de pintura, además de ser un guía existencial para mi juventud, enseñanzas que concibieron y potenciaron cualidades, así como aprendizajes y aperturas a miradas diferentes de la vida. Sin embargo a nivel académico me incliné por la psicología, continuando estudios de posgrado en el campo de la psicología clínica, aprendizajes que contribuyeron a incentivar la llama de  mi interés por la enseñanza, pues contrario a lo que se cree, la intevención psicológica consiste, desde otra perspectica y enfoque de acción, también en enseñar a una persona otras maneras de poder afrontar su existencia. De igual manera la psicología requiere para su práctica la implementación de talleres, actividades de prevención y promoción de la salud mental, estilos de vida saludables, entre otros temas, sin dejar de lado el impartir talleres y capacitaciones.

Mi desempeño e interés por la investigación y la indagación sobre la psicología, la existencia, las artes, me ha llevado a participar en diversos eventos académicos, y lograr una que otra publicación de mis postulados. 

Las expectativas con el curso se encaminan en poder aprender y profundizar en metodologías de enseñanza, lo que facultará el desarrollo de compentecias en mí, así como aportar a mi desarrollo personal.

“Un antiguo adepto dijo: ‘Pero si el hombre erróneo usa el medio correcto, el medio correcto actúa erróneamente.’ Ese proverbio de la sabiduría china, por desgracia tan sólo demasiado cierto, está en abrupto contraste con nuestra creencia en el método ‘correcto’, independientemente del hombre que lo emplea. En verdad, todo depende, en esas cosas, del hombre, y poco o nada del método. El método es ciertamente sólo el camino y la dirección que uno toma, mediante lo cual el cómo de su obrar es la fiel expresión de su ser. Si esto no es así, el método no es más que una afectación, algo artificialmente aprendido como un agregado, sin raíces ni savia, sirviendo al objetivo ilegal del autoencubrimiento, un medio de ilusionarse sobre sí mismo y escapar a la ley quizás implacable del propio ser.”  (El secreto de la flor de oro. C. G. Jung.).

Comentarios